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Patricia Lynne Duffy

 

desde el corazón de Chelsea, Manhattan, NY…


“Hommage à Chagall” detail
Geneviève Mousseaux

 

Blue Cats Mews

 

Escenarios de la Vida en Otra Lengua

 

escrito por Pat Duffy

editado por Felipe Martin Sarachaga

 

Recuerdo la primera vez que yo estuve en España en el verano de 1982. Una de mis alumnas en mi clase de inglés en la Universidad de Nueva York me había invitado a visitar el país. Yo quería conocer mejor la cultura española y aprender el español y mi alumna me dijo que yo podría quedarme con sus amigos en Sevilla durante el verano. Podríamos hacer un intercambio: sus amigos querían aprender inglés, y yo quería aprender español.

 

Por mi parte, no hablaba casi nada de español. Cuando llegué a Sevilla, vi que sus amigos no hablaban nada de inglés. Vi que la gente en Sevilla era muy amable y sociable. Me pareció que siempre estaban en grupos de cinco o seis personas y todos hablaban muy rápidamente.

 

Yo formaba parte del grupo, pero nunca entendía nada de lo que ellos hablaban, ni a dónde íbamos. Estaba perdida y muda la mayoría del tiempo.

 

Después de dos días, decidí que tenía que ser menos tímida. Tenía que ser más valiente. Entonces, intenté hacer más esfuerzos. Esa tarde, cuando el grupo de amigos se encontró, presté mayor atención para poder entenderlos.

 

Mientras, estábamos en el coche, entendí algunas palabras: “la casa de Antonio” y “una fiesta”. Uniendo las piezas, yo pensé “Ah, ya sé: ¡Vamos a una fiesta en la casa de Antonio!” Me sentí orgullosa de mi habilidad de unir los indicios.

 

Cuando llegamos, el coche paró enfrente de una casa, y yo pensé, “¡Aja! Es la casa de Antonio. Aquí es la fiesta. Mientras salíamos me dije, “Esta vez, no voy a ser tímida. No voy tener miedo de hablar. Voy a presentarme a cada persona en la casa.”

 

Entonces, mientras, el grupo salía del coche, yo, determinada a ser valerosa y hablar, caminé a la casa. La puerta estaba abierta y había un grupo de personas dentro, y pensé, “Ah, ya sé, aquí es la fiesta con todos los invitados.”

 

Entré en la casa y tomé la mano de la primera persona que estaba allí, y dije, “Hola. Soy Patty de Nueva York. Estoy muy contenta de estar en Sevilla y de conocerle.” Continué de la misma manera con las otras personas.

 

Me pareció que cada persona estaba un poco sorprendida [incluso más que un poco]. De repente me di cuenta de que el grupo de amigos no había entrado. Me di la vuelta, y vi que todos estaban todavía afuera. Vi también que estaban muy sorprendidos con las bocas abiertas.

 

Entonces, me di la vuelta otra vez, y me di cuenta de que en la casa, en la esquina del salón, había una cama con un señor mayor enfermo. Las otras personas estaban muy cerca de él, con las caras muy serias.

 

Me di cuenta de que estaba en el hogar de una persona enferma con los miembros de su familia interesados a su alrededor.

 

Miré hacia el grupo de amigos, (todavía afuera) y dije –como una estúpida – con mi español limitado—“Entonces, no es una fiesta.”

 

“Pues, no”, dijeron.

 

Con un sentimiento grandísimo de vergüenza, salí de la casa y volví al coche. El amigo Antonio estaba con nosotros. Me di cuenta de que el grupo de amigos había venido aquí solo para recogerle y ahora, todos íbamos a una fiesta—afuera—en el pueblo vecino.

 

En el coche otra vez, sufría muchísimo por mi error. Me quedé muda todo el viaje.

 

Por suerte, cuando llegamos a la feria—toda la gente allí estaba bailando sevillanas. Y llenando los vasos pequeños con fino para todos. Mi vergüenza comenzó a desaparecer en la actividad alegre y en el fino rico.


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